Dice que son «incontables» los cuadros que ha realizado sobre las Bardenas. Unas obras, «muchas», a las que se suman una escultura que representa a un pastor roncalés, ubicada en Isaba, o la del monumento al pastor, instalada en el término bardenero de El Paso. Y es que Loperena conoce bien este oficio ya que, en su juventud, cuidó del rebaño de su familia en Bardenas. «En mis esculturas siempre he plasmado a gente "de alpargata"», afirmó.
-¿Cómo recuerda su época como pastor?
-Pasé muchas fatigas en aquellos tiempos. Cuando ahora veo El Ferial, con hierba donde antes no había más que el desierto, pienso en el milagro que hace el agua. Donde hay agua, hay vida.
-¿Han cambiado las Bardenas en todos estos años?
-Mucho y a mejor. Antiguamente, el que tenía tierra en Bardenas no lo decía. Ahora, este territorio se ha hecho tan exageradamente popular que ves entornos como el de El Ferial y da gusto.
-¿Su obra artística siempre ha estado vinculada a este territorio?
-Ahora expongo en Tudela y, en la muestra, tengo cuatro cuadros de las Bardenas. Lo que más me gusta pintar es La Blanca porque El Plano no tiene gran cosa en cuanto a cambios, ya que es llano. La Blanca es un desierto.
-¿Visita con frecuencia las Bardenas?
-Algunas veces voy. Todos los años acudo a ver la entrada del ganado en El Paso, pero también doy vueltas por la zona del polígono de tiro a ver si cojo dibujos y ambientes.
Diario de Navarra / 150506