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Juan José García Estévez, veterinario, especialista en fotografía de naturaleza y colaborador de publicaciones como "Caza y Pesca", "Trofeo", "Onda Cero", etc. CBREl milagro de las Bardenas Reales

18/05/2004¬Artículo de Juan José García Estévez

Hace unos días, José Mª Agramonte, presidente de la Asociación de Cazadores y Pescadores de Bardenas, amablemente me invitó a visitar las 42.000 hectáreas con las que cuenta la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra, y así mostrarme la gestión del medio y de la fauna que están haciendo en la zona. Volví sorprendido y maravillado de lo que allí pude ver, y contagiado por el entusiasmo que este equipo de gente está poniendo en este proyecto.

Como todo buen proyecto, parte de la base del diagnóstico de los problemas. Y este equipo de cazadores comenzaron por estudiar los motivos que están influyendo negativamente en la fauna de esta zona. El bajo índice pluviométrico es el principal factor limitante para la flora y fauna de esta zona, a lo que hay que sumar una presión ganadera excesiva, lo que termina con la destrucción de la vegetación y deterioro del característico hábitat de esta árida estepa peninsular. A ello hay que sumar los factores negativos generales que afectan a nuestros campos, y que conocemos de sobra, como la moderna y agresiva agricultura, pistas y concentración parcelaría, tránsito de gente y coches por muchos sitios, furtivos, etc.

Pues bien, emitido el diagnóstico, comenzaron a aplicar el tratamiento. Empezaron por rehabilitar puntos de agua, pequeños embalses, charcas de lluvia, antiguos y olvidados pozos, etc. Vista la Bardena Blanca desde el alto de la Loma Negra, el paisaje se ha convertido en un sin fin de pequeñas, y más grandes, manchas verdes. Islotes de vida que contrastan con el tono amarillento y grisáceo de la vegetación seca. En ningún caso la distancia entre un punto y otro punto de agua supera los 500 m, distancia que calculan que un bando de perdices puede desplazarse para localizar la bebida. Los resultados no se han hecho esperar, numerosas anátidas han comenzado a poblar los embalses más grandes, junto con otras especies que se han visto beneficiadas por estas actuaciones, como por ejemplo el enigmático y protegido avetoro.

La segunda parte del trabajo es limitar el número de animales que pastan durante el invierno en la zona, principalmente ovejas, y que, literalmente, arrasan una vegetación muy susceptible y que tarda en recuperarse, ya que estamos hablando de una zona muy árida, y como he dicho antes, con un índice pluviométrico muy bajo. Las 100.000 cabezas de ganado que entran cada año en septiembre pueden llegar a ser nefastas sí, como está ocurriendo ahora, se prolongan los periodos de sequías. Para ello, la Comunidad de Bardenas ha invertido casi 300.000 euros (unos 50 millones de pesetas) en hacer estudios para crear los distritos ganaderos. Esta idea se podría resumir en -como indica el propio estudio "fomentar la utilización de prácticas ganaderas compatibles con los importantes valores de flora, fauna y paisajes de la Bardena, además de conservar los suelos y la diversidad". En resumen, utilizar los recursos de la Bardena sin agotarlos. Los ganaderos se irían incorporando gradualmente a unos distritos de pastoreo y cumpliendo unas normas en cuanto al manejo del ganado y conservación de hábitat.

Hay otros puntos importantes a destacar. Las actuaciones sobre la agricultura son un verdadero ejemplo a seguir. Son mayoría los agricultores que comienzan a dejar franjas de tres metros de cereal sin cosechar en las lindes de las fincas, o que no utilizan ningún tipo de producto fitosanitario o que no recogen la paja, o todo a la vez. Esto supone un gran beneficio para la fauna esteparia, que no ve cambiar bruscamente su entorno cuando se recoge la mies. También el Centro de reproducción de conejo salvaje es modelo y lo van a poner de nuevo en marcha después de varios años de inactividad, utilizando conejos salvajes de la zona que son resistentes a las enfermedades. El conejo es la base de la alimentación de muchos depredadores, por lo que su recuperación es muy importante, para los propios depredadores y para quitar presión sobre la perdiz. Cabe destacar la muy buena dirección técnica que del mismo realiza el biólogo Alejandro Urmeneta.

Pero todas estas actuaciones tienen detrás personas con nombres propios. Y ahí están las claves. En primer lugar el presidente de la Comunidad de Bardenas, José Antonio Gayarre. Hay que estar muy poco tiempo con él para darse cuenta que, detrás de este experimentado agricultor, hay más sabiduría, conocimiento y habilidad para hacer y entender las cosas, de la que puede aparentar a primera vista. Porque sin venir del mundo de la caza o del ecologismo, ha sabido entender todas las medidas que hay que aplicar para conservar el hábitat, y toda la importancia que ello conlleva y ha abierto sus puertas de par en par a los cazadores y se ha involucrado, apoyándolos en todos los proyectos. Un diez para la Comunidad de Bardenas y su presidente.

En segundo lugar, José Mª Agramonte, como líder de un grupo -su junta directiva de entusiastas cazadores que están dedicando mucho tiempo y esfuerzo para recuperar la caza y en general toda la fauna esteparia de esta zona. Agramonte está firmemente convencido que mucho de los problemas de la caza hay que solucionarlos en los despachos de los mandatarios y políticos, sin importar el color o la ideología. Y sabe moverse con soltura por estas procelosas aguas. La buena relación y estrechos vínculos que ha establecido con la Comunidad de Bardenas, están convirtiéndose en numerosos trabajos para mejorar el hábitat que a buen seguro, no tardarán en dar sus frutos.

Por último, el apoyo social que está teniendo este proyecto. Los cazadores de Bardenas lo han entendido y lo apoyan, a pesar de las restricciones que les están suponiendo. Aunque llevan dos años sin cazar la perdiz, para intentar la recuperación de su población, José Mª Agramonte comenta, con cierta satisfacción, que los cazadores ya no se le acercan para preguntarle "cuándo vamos a poder cazar la perdiz sino para preguntarle por la situación de la especie, manifestando así que entienden estas necesarias restricciones.

El que hayan coincidido estas circunstancias, o mejor estas personas, no deja de ser un pequeño milagro, el milagro de las Bardenas Reales. No hay ninguna duda que éste es el modelo a seguir, y lo que están realizando la Comunidad de Bardenas Reales y los cazadores de la zona es un autentico ejemplo. Nos muestran que el camino es llegar a acuerdos entre agricultores, ganaderos y cazadores, y que estos son posibles y necesarios. Las actuaciones encaminadas a frenar el deterioro del hábitat, su flora y fauna son una muestra de respeto y cariño por su tierra, porque es la única manera de que nosotros, y lo que es más importante, futuras generaciones, podamos disfrutar de este maravilloso y único don que es la madre tierra...sin destruirla.

Juan José García Estévez
Veterinario y colaborador en publicaciones de Caza, Pesca y Naturaleza



 
     
   
 
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