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CLIMATOLOGÍA
Motivado por su situación geográfica en la
parte media de la depresión del Valle del Ebro, la
Bardena está sujeta a un clima mediterráneo
continental, caracterizado por precipitaciones escasas,
irregulares, torrenciales y de carácter equinoccial,
con máximos en primavera y otoño. Todo ello
supone una larga estación seca, veranos cálidos
e inviernos bastante fríos.
• Precipitación: dado que la
altitud varía entre los 280 m. sobre el nivel del
mar en algunos parajes de la Blanca y los 659 m. de la Plana
de la Negra, las precipitaciones también oscilan
en función de la orografía, entre 410 y 550
l./m2. anuales de promedio. En base a la precipitación
y a grandes rasgos, pueden distinguirse tres zonas en la
Bardena: la zona más seca corresponde a La Blanca
y Landazuría (las más deprimidas) y también
la zona del Fraile, situada a la sombra de los altos de
La Negra, que reciben entre 400 y 450 mm. de precipitación
anual; el Plano, las sierras que limitan con Zaragoza y
las alturas medias de La Negra son más húmedas,
con valores del orden de 450 - 500 mm.; y en los puntos
más altos de La Plana de la Negra se superan los
500 mm. de precipitación.
Estas escasas precipitaciones tienen carácter estacional
y equinoccial, se distribuyen de manera irregular a lo largo
del año, teniendo lugar los máximos en otoño
y primavera y los mínimos en verano e invierno. Además
son muy grandes las variaciones de precipitación
entre unos años y otros, sirviendo como ejemplo la
estación de Buñuel, que registró 850
mm. en 1.959 y 186 mm. en 1.985. Por último, las
lluvias acostumbran a producirse de forma torrencial y el
agua discurre rápidamente por la superficie, por
lo cual tiene un gran poder erosivo y, al no infiltrarse
en el suelo, es poco utilizada por las plantas. La mayor
parte de las precipitaciones primaverales (sobre todo a
partir de mayo), la práctica totalidad de las veraniegas
y muchas de las otoñales (octubre y en menor medida
noviembre), son de origen tormentoso. Si además consideamos
que una tormenta (salvo que vengan encadenadas) rara vez
supera una hora de precipitación, nos da idea de
la intensidad de las precipitaciones, del efecto ersosivo
y del escaso aprovechamiento por parte del suelo y las plantas,
al ser el agua muchas veces arrastrada superficialmente.
La precipitación en forma de nieve únicamente
se produce de manera ocasional, entre dos y cinco días
al año y aún son más raros los días
de granizo.
• Temperatura: la temperatura
media anual varía de 13 a 14 ºC. La continentalidad
es manifiesta, ya que en verano es frecuente que se sobrepasen
los 35 ºC, mientras que en invierno llega a helar hasta
en sesenta días.
El mes más frio es Enero, con temperaturas
medias de entre 6º C. para Buñuel o la zona
más templada meridional y los 4,7ºC. de Carcastillo
o incluso los 4ºC. que se pueden esperar para las alturas
de la Negra. El mes más cálido es julio, oscilando
las temperaturas medias entre 22 y 24 ºC.
En cuanto a las temperaturas máximas
absolutas, entre los meses de junio y septiembre suele sucederse
alguna ola de calor, normalmente acompañada de vientos
del sur y sureste, alcanzandose temperaturas de 40 y hasta
44º C., lo cual produce considerables desequilibrios
fisiológicos en las plantas.
El número medio de días de helada
oscila entre 40 y 65 días, predominando las heladas
de irradiación y mixtas (advección-irradiación)
producidas en situaciones anticiclónicas con vientos
suaves del noreste empujados por un anticiclón europeo
de origen continental.
Un componente fundamental del clima bardenero
es el Cierzo, fuerte viento de componente noroeste y nor-noroeste,
frío y seco, presente durante más de un tercio
de los días, con velocidades frecuentes de 20 a 30
km./hora. Un mínimo secundario se produce en sentido
opuesto, el Bochorno, con vientos del sur-sureste y sureste.
• Humedad relativa. Evapotranspiración:
La humedad relativa anual se sitúa en torno al 67%,
con un máximo en enero de 80% de humedad, para ir
decreciendo progresivamente hasta el mínimo de julio
con un 54% y volver a crecer paulatinamente hasta enero.
La evaporación media en tanque por día sería
de 3,5 mm., con un máximo en julio de 6,2 mm. y un
mínimo en diciembre-enero de 1,7mm.
Según Blaney y Criddle, la evapotranspiración
potencial ó del cultivo de referencia ETO media anual,
estaría comprendida entre los 1.100 mm. (3 mm./día)
de La Blanca y las zonas próximas a Buñuel
y 950 mm. para las alturas de la Negra (2,6 mm/día),
quedando el Plano y las altitudes intermedias con una ETO
próxima a los 1.000 mm. ( 2,7 mm./día). El
máximo se produce en julio, con valores que oscilan
entre 209 y 190 mm. ( 6,7 y 5,8 mm./día) y el mínimo
en enero, con índices comprendidos entre 12 y 19
mm. ( 0,4 y 0,6 mm./día).

GEOLOGÍA
Bardenas Reales se encuentra situada en la margen norte
de la Unidad Geológica de la Depresión del
Ebro, formada exclusivamente por materiales del Terciario
Continental y el Cuaternario. Su origen no es marino, sino
continental, fluvial ó lacustre y los materiales
se han depositado desde el Eoceno (38 millones de años)
hasta la actualidad. Los movimientos orogénicos alpinos
que actúan desde el Terciario, son los responsables
de la elevación del Pirineo y la Cordillera Ibérica,
mientras que entre ambos se va hundiendo la actual Depresión
del Ebro.
Desde el inicio, esta zona deprimida recibe
los materiales producto de la erosión de las dos
cordilleras que la circundan. Estos materiales presentan
todo el paso de depósitos de borde, compuestos por
conglomerados y areniscas, hasta los de centro de cubeta,
constituidos por arcillas con calizas y yesos, pasando por
las facies fluviales y fluvio-lacustres intermedias, de
arcillas y limos con canales de arenisca.
Estos depósitos quedan cubiertos en
muchas zonas por el sistema de terrazas del Ebro y afluentes,
así como por numerosos glacis.
Desde el punto de vista estructural, los materiales
terciarios en la zona norte, se caracterizan por presentar
una serie de pliegues en dirección ONO-ESE, de origen
halocinético que se amortiguan hasta desaparecer
y una disposición monoclinal con buzamientos muy
suaves, subhorizontales, pudiendo observarse algún
pequeño pliegue muy abierto en la zona sur.
En la parte central de la cuenca (sur de Bardenas),
las facies de arcillas y calizas están muy poco replegadas
y en disposición casi horizontal.
También los materiales cuaternarios
están afectados por los movimientos de los yesos,
produciéndose unas deformaciones características.
En la Depresión del Ebro tienen gran
importancia los depósitos cuaternarios, especialmente
las terrazas fluviales que recubren los materiales del terciario
continental siguiendo los valles de los ríos.
Las principales formaciones terciarias
presentes en Bardenas son, por orden de antigüedad:
- Formación de Lerín.
Compuesta por capas alternantes de
yesos grises y pardo-amarillentos y arcillas; ocasionalmente
areniscas y calizas. Se puede ver en el cercano Vedado de
Eguaras y en zonas de la mitad norte de Bardenas.
- Facies de Ujué. Constituida
por arcillas con presencia de areniscas, que se van haciendo
cada vez más abundantes hacia el nordeste. Aparece
en buena parte de la Blanca Alta y en el este de la Baja.
- Formación Tudela. Es
fundamentalmente arcillosa y carbonatada. Se observa en
gran parte del sur bardenero y sobre todo en la Negra.
Respecto a las formaciones cuaternarias,
destacan por orden de antigüedad:
- Terraza alta del río Aragón.
Situada a 110-130 metros sobre el
cauce, ocupa la amplia meseta del Plano, además del
Saso de Carcastillo.
- Terraza de Cadreita. Situada
a 10-20 metros sobre el río. Aparece en la zona de
Espartosa.
- Terrazas bajas. A
5-10 metros sobre el Ebro, en el extremo meridional, cerca
de Buñuel.
- Llanura aluvial del Ebro. Cerca
de Murillo de las Limas, en Bardenilla.
- Relleno de valle. Son
sedimentos que rellenan valles y barrancos secundarios de
la red fluvial de la depresión de la Bardena Blanca.

EDAFOLOGÍA
En las topografías llanas y laderas sobre materiales
margosos, pedregosos, calizos e incluso areniscosos, se
forman cambisoles. Son los suelos más profundos y
aptos para el cultivo en las Bardenas. A veces, se presentan
abundantes cantos, gravas o fragmentos de rocas.
En el Plano es frecuente la formación
de tosca o almendrón (caliche). Corresponde a un
horizonte muy duro (petrocálcico) formado por la
cementación de los cantos rodados con carbonato cálcico.
En las laderas de las planas y cabezos y en
las zonas llanas arcillosas, aparecen suelos menos profundos
y fértiles que los anteriores (regosoles y xerosoles).
En el fondo limoso de la Blanca se forma un
tipo especial de suelo formado por numerosas capas superpuestas
de escaso espesor, que le dan un aspecto de hojaldre (fluvisoles).
Están formados por los aportes de materiales acarreados
por la escorrentía y se erosionan con facilidad.
Debido a la abundancia de sales y yesos en
el sustrato geológico y a la aridez del clima, que
propicia la evaporación del agua existente en el
suelo, es frecuente encontrar fases salinas en muchos de
los suelos presentes en las Bardenas.
El Instituto del Suelo y Concentración
Parcelaria de Navarra elaboró en 1.988, dentro del
Estudio Básico del Plan del Medio Físico de
Bardenas Reales, un estudio muy detallado de los suelos,
recogiendo la información edafológica existente.
En él se describen cuatrocientos sesenta y ocho perfiles
de suelos, de los que doscientos veintinueve corresponden
a calicatas y el resto a observaciones edafológicas
y realizando un total de 888 análisis de suelos.
El estudio se refería a la superficie agrícola
potencial, que coincide con la superficie labrada actualmente.
Se diferenciaron veinticuatro unidades de suelo, a las que
añadían otras dos en las que la práctica
de la agricultura se encuentra imposibilitada por corresponder
a condiciones extremas del suelo, como son los barrancos
y cárcavas fuertes y los taludes y laderas de erosión
de elevada pendiente.
Estas unidades se denominaron:
1 Borde de la llanura
aluvial del Ebro.
2 Fondos de barrancos.
3 Planas y cuestas sobre yesos y margas.
4 Laderas de acumulación bajo las planas de la unidad
3, con pendiente entre 5-12.
5 Laderas de acumulación bajo las planas de la unidad
3, con pendiente menor a 5.
6 Planas sobre estratos de caliza horizontales.
7 Laderas de acumulación pequeñas debajo de
la unidad 6.
8 Suaves vaguadas que drenan las unidades 6 y 7.
9 Cuestas sobre estratos de caliza.
10 Cuestas sobre estratos de arenisca.
11 Restos de glacis.
12 Restos de terrazas muy deformados.
13 Restos de terrazas altas.
14 Restos de terrazas bajas.
15 Laderas de erosión en el borde interno de la terraza
alta.
16 Amplias vaguadas y depresiones sobre margas.
17 Vaguadas suaves y estrechas sobre terrazas altas.
18 Laderas de erosión y acumulación sobre
margas.
19 Laderas de acumulación sobre margas, situadas
por debajo de escarpes y laderas de erosión.
20 Vaguadas suaves y estrechas sobre margas.
21 Fondos de vaguadas estrechas y muy encajadas que bajan
del Plano.
22 Fondos limosos de valle en toda la zona de la Blanca.
23 Fondos de valle más arcillosos que los anteriores.
Zona de Espartosa.
24 Fondos de valle en la zona de Landazuría.
25 Barrancos, comprendiendo el cauce y las paredes.
26 Escarpes y laderas de erosión con elevada pendiente.
Laderas de erosión.
De todas estas unidades, consideran sus aspectos
y características básicas, como pendiente
media, profundidad del perfil, contenido de piedras, clase
textural, estructura, porosidad, porcentaje de carbonatos
y yeso, salinidad y alcalinidad, porcentaje medio de materia
orgánica del horizonte superficial, aprovechamiento
de cada unidad y geomorfología. Respecto al Ph, en
todos los casos son suelos básicos, estando generalmente
comprendido entre 8 y 9.

GEOMORFOLOGÍA
Tal y como se menciona en el texto "Las Bardenas Reales",
(Elósegui y Ursua, 1.990), la morfología de
Las Bardenas, situada en la unidad geológica de la
Depresión del Ebro, está condicionada por
la litología y estructura de los materiales de origen
continental que se depositaron aquí, desde finales
del Eoceno hasta el comienzo del Cuaternario.
La alternancia de litologías de distinta
dureza (arcilla con calizas, areniscas o yeso) en la que
predominan claramente los materiales blandos (arcillas y
limos) y su disposición subhorizontal, han permitido
actuar a la erosión rápida e intensamente,
dando como resultado una gran depresión, La Blanca,
enmarcada por un conjunto de relieves tabulares, que son
El Plano por el Norte y una serie de planas escalonadas
por el Sur, cuyo mayor exponente es la Negra.
Esta depresión está rodeada por
una serie de alineaciones tabulares condicionadas también
por la forma y falta de continuidad de los niveles de areniscas,
que al superponerse varios, intercalados entre paquetes
de arcillas y limos de mayor espesor, originan una serie
de mesetas superpuestas, coronadas por cerros testigo, como
Rallón, Cortinas ó Tres Hermanos, que son
montículos de arcilla preservados de la erosión
por la presencia en su parte alta de algún nivel
de mayor dureza (arenisca o caliza). Estas mesetas suelen
presentar cierta inclinación, dependiendo de la dirección
y buzamiento de los materiales. Un ejemplo extremo y espectacular
de este fenómeno es el cabezo de Castildetierra.
En la parte norte de La Blanca, el relieve
tabular es producido por terrazas y glacis colgados (sasos)
que recubren los materiales terciarios.
Tanto las calizas y las areniscas como las
gravas, presentan cierta permeabilidad, a diferencia de
las arcillas que son impermeables; esto hace que el agua
de lluvia que se infiltra en las calizas, areniscas y gravas,
salga por el contacto con las arcillas, produciendo una
erosión mecánica de éstas y, en consecuencia,
un socavamiento de la mesa, que va retrocediendo a causa
de los sucesivos desplomes de las calizas y areniscas. Por
esto, las laderas de las mesas suelen estar tapizadas de
bloques de calizas y areniscas.
Este tipo de relieve, con mesas rodeadas de
laderas con fuerte pendiente y a veces superpuestas, la
facilidad con que se erosionan las arcillas, la escasa vegetación
y el régimen torrencial de lluvias, ha dado lugar
a la implantación de una red fluvial fuertemente
marcada en el territorio, con espectaculares barrancos de
extensión y densidad notables.
Estos barrancos, con bordes escarpados en muchos
casos, son muy dinámicos y estan en constante evolución,
llegando a avanzar anualmente varios metros y crear continuamente
nuevas ramificaciones. Los mejores ejemplos de barrancos
se encuentran en la Blanca, como el Barranco Grande, el
de Cortinas, Andarraguía, etc.
La depresión de La Blanca se encuentra
rodeada por una serie de mesetas de diferente origen, ya
que en algunos casos son formaciones terciarias con estratos
horizontales, caso de las planas de la Negra y Alfarillo
y en otros han sido producidas por sedimentos cuaternarios
que persisten como terrazas ó glacis colgados (El
Plano y Ralla - Rallón respectivamente). En la toponimia
local, los cerros testigo con reducida superficie de coronación
reciben el nombre de "cabezos" (Rallón,
Pisquerra, Cortinas, Castildetierra), mientras que las mesetas
mayores se denominan "planas" (Ralla, Alfarillo).
La erosión, principal agente diseñador
de este paisaje, ha actuado de forma e intensidad distintas
en las tres zonas diferenciadas desde el punto de vista
geomorfológico:
- El Plano: gran
meseta horizontal situada en la parte norte y oeste de la
Bardena, protegida por un duro horizonte petrocálcico,
por lo que la erosión es muy débil.
- La Negra: localizada en
la parte sur, está formada por un conjunto de relieves
tabulares también horizontales y por lo tanto con
baja erosión, aunque entre las diferentes planas
llega a presentar lugares con erosión más
intensa, debido a la discontinuidad de los estratos duros
de caliza ó arenisca.
- La Blanca: que es la depresión
limitada por las dos zonas anteriores y por lo tanto situada
en la parte central de la Bardena, muy erosionada debido
a la escasez de estratos duros capaces de proteger a las
arcillas y en la que llegan a formarse auténticos
"bad-lands"..

RECURSOS
HÍDRICOS
La red hidrográfica carece de cursos continuos de
agua, estando formada por un complejo conjunto de barrancos
de diversa entidad, por los que discurre el agua exclusivamente
durante los escasos días de lluvia.
La red de drenaje de las Bardenas es de carácter
fundamentalmente temporal, incluso en los cursos principales.
Esto se debe al clima árido que impera y a que no
existen acuíferos que retengan o regulen el agua
precipitada.
Tal y como se menciona en el Instituto del
Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra, la morfología
de la red es de tipo dendrítico subtipo pinnado y
presenta dos estadios en sus barrancos principales. Un primer
estadio, caracterizado por las fuertes pendientes en la
que los tributarios de segundo y tercer orden son paralelos
y los de cuarto orden se unen a los anteriores formando
ángulos muy agudos. En esta zona la densidad de pequeños
tributarios es muy alta y son rectilíneos. Aguas
abajo, la pendiente disminuye rápidamente, pasando
el cauce principal a presentar una morfología más
sinuosa y a evidenciar los desbordamientos periódicos
que este sufre, originando los depósitos limo-arcillosos
que recubren los fondos de barrancos y valles.
Esta morfología no se mantiene en el
barranco de Tudela, el cual adquiere un aspecto más
rectilíneo y las uniones con los tributarios son
prácticamente en ángulo recto.
El citado estudio menciona que cualquier embalse
que se plantee en Bardenas deberá llenarse con los
excedentes de las acequias y canales que pasan por sus límites,
ya que embalsar agua procedente de la escorrentía
superficial no tendría sentido debido a la baja calidad
de estas aguas por su contenido en sales, la gran cantidad
de arrastres procedentes de la erosión y a su escaso
volumen, en la mayoría de los casos. Este proceso
también se produciría si se vierte directamente
agua procedente de las acequias a los barrancos para llenar
embalses de otra utilización, ya que estas aguas
que en su origen apenas transportan materiales, tienen alto
poder erosivo y al ser vertidas con una velocidad excesiva
provocarían arrastres que colmatarían los
embalses y azudes, si no se han instalado previamente decantadores.
Utilizar los barrancos para embalsar o retener
agua podría provocar inestabilidades en los depósitos
cuaternarios que los recubren, debido a su naturaleza limoso-arcillosa,
su gran espesor y los taludes verticales que presentan en
los encajonamientos de los cauces.
Los principales barrancos son:
- Barranco Grande o de las Limas, con
una cuenca de 265 Km2. y una longitud de 42 Km. Drena las
aguas de la depresión de la Blanca, trasladando una
media de 12 Hm3. anuales al río Ebro.
- Barranco de Tudela, situado
en la Bardena meridional, cuenta con 105 Km2. de cuenca
y 22 Km. de longitud. Su aportación anual al río
Ebro es de 7 Hm3.
- Barranco de Agua Salada, que
drena la zona noroccidental y desemboca en el río
Aragón.
No existen acuíferos de cierta entidad
que regulen o retengan el agua precipitada. Sin embargo
existen algunas fuentes permanentes en los bordes del Plano,
siendo las del Ferial las más importantes. Otras
fuentes no permanentes aparecen en las Caídas de
la Negra.
Los únicos puntos de almacenamiento
de agua tienen origen artificial y en función de
sus características y tamaño se clasifican
en:
- Embalse del Ferial, construído
para riego agrícola y abastecimiento de algunas poblaciones.
- Balsas, su función principal
es el suministro de agua a la ganadería.
- Balsetes, fueron concebidos para
abrevadero de caballerías.
- Pozos, su misión era suministrar
agua a las personas.
- Aljibes, fueron construidos para
sustituir a los pozos.
Con excepción del Embalse del Ferial
y las balsas de Zapata y la Cruceta, todos los puntos de
agua se abastecen exclusivamente con aguas de escorrentía,
siendo su calificación sanitaria de aguas no potables.
Este tema será tratado con mayor detalle en el apartado
de infraestructuras.

EROSIÓN
La erosión es un fenómeno de gran magnitud
que siempre ha existido en la Bardena, debido a tres factores
determinantes:
- Clima, caracterizado por la aridez, lluvias
escasas pero básicamente torrenciales, fuertes vientos
y una oscilación anual de temperaturas que llega
a superar los 50 ºC.
- Geología, con materiales blandos de gran vulnerabilidad,
fundamentalmente arcillas, limos y areniscas.
- La intervención humana, que en los últimos
doce siglos se ha traducido en una excesiva presión
de ganadería, extracción de leñas y
carboneo, intensificada en el presente siglo por la agricultura,
con lo que la disminución de la cubierta vegetal
ha sido muy importante.
En función de sus diferentes comportamientos
frente a la erosión, a grandes rasgos podemos distinguir
tres tipos de paisajes en Bardenas:
El Plano. Presenta una
tasa de erosión muy pequeña. Sus bordes, protegidos
por el horizonte petrocálcico, lo han convertido
en una meseta aislada que se levanta entre 50 y 100 metros
sobre los terrenos colindantes.
La Negra. Con un relieve
formado por mesetas de distintas alturas, surcada por una
densa red de barrancos con fondos estrechos. Aquí
encontramos la zona con mayor cobertura vegetal de la Bardena,
en forma de bosque mediterráneo y también
otros parajes desnudos y con acusadas pendientes. La erosión
es moderada, de carácter laminar y en surcos. Debido
a la frecuencia de aparición de estratos duros, los
surcos no pueden encajarse mucho y corren paralelos.
La Blanca. Las margas
limosas con discontinuos paleocanales de arenisca, han originado
un relieve formado por extensos rellenos de fondo de valle,
de los que sobresalen los cabezos, promontorios aislados
que han ralentizado la erosión por poseer en su parte
alta algún resto de estrato, glacis o terrazas más
resistente. Su exponente más espectacular es el cabezo
de Castildetierra.
A menor escala, la erosión se comporta
también de forma diferente. Así, en la parte
alta de los cabezos la erosión es laminar suave.
En las laderas el efecto de solana y umbría es muy
palpable, de modo que las solanas presentan pendientes más
acusadas con fuerte erosión, originando cárcavas
muy profundas que forman bad-lands o incluso escarpes. Por
el contrario, el recubrimiento vegetal es mucho mayor y
la pendiente más suave en las umbrías, donde
la erosión es laminar y menor, aunque sigue siendo
bastante intensa.
Entre los cabezos y los fondos de valle existen
laderas de acumulación, de pendiente suave, con un
tránsito del material procedente de las laderas de
erosión hacia los fondos. Simultáneamente
se dan procesos de deposición y erosión laminar
suave.
Los fondos de valle son la unidad geomorfológica
más extensa, con estructura laminar por la acumulación
de capas muy finas de material limoso. Estos fondos de valle
están cruzados por barrancos de gran dinamismo, que
avanzan aguas arriba por erosión remontante (hasta
17 m. al año) y van ramificándose a medida
que avanzan, por lo que la superficie afectada es cada vez
mayor.
Según el mapa de erosión elaborado
por el Instituto Navarro del Suelo, las unidades con mayor
intensidad de erosión son:
- Unidad de la Blanca, que
comprende unas 8.000 Ha. y es casi plana. Es la más
afectada por la erosión, que es particularmente grave
en 683 Ha. de "bad-lands" localizados en las proximidades
de barrancos y en las transiciones entre distintos niveles.
- Barrancos, constituyen el
elemento erosivo más activo y están distribuidos
por toda la Bardena. Son muy dinámicos y aumentan
de longitud por su carácter remontante y de anchura
por socavación y derrumbamiento de las paredes laterales.
Un proceso asociado a ellos es el "piping", por
el que se forman uno o varios agujeros verticales alineados
cerca del barranco. Con el tiempo van aumentando de diámetro,
se unen entre sí y forman un nuevo barranco subsidiario.
- Laderas de erosión y escarpes, que
presentan elevadas pendientes y la erosión alcanza
diferente intensidad segun la cobertura vegetal. En 5.024
Ha. la erosión es activa, porque la vegetación
no alcanza entidad suficiente para retener el suelo. En
otras 4.344 Ha. ya no hay suelo, por lo que se está
erosionando diréctamente el material geológico.
- Laderas de acumulación, localizadas
sobre margas y por debajo de los escarpes y laderas de erosión.
Suponen 689 Ha. dispersas básicamente por la Blanca
y una pequeña parte de ellas presentan barrancos
remontantes que se encajan profundamente.
En consecuencia, la erosión afecta
de forma grave a más de un tercio de la Bardena,
llegando a alcanzar tasas de pérdida de suelo de
91,9 toneladas por hectárea y año en los lugares
más críticos. Paralelamente, aunque en cierto
modo resulte paradójico, este fenómeno ha
llegado a modelar paisajes espectaculares de singular belleza.

VEGETACIÓN
Y FLORA
La flora y vegetación de Bardenas están
condicionadas por su posición en la gran unidad geomorfológica
del Valle del Ebro, próxima al núcleo de mayor
aridez. El clima, como se ha señalado en las páginas
precedentes, es mediterráneo, con precipitaciones
escasas e irregulares. El ombroclima es seco inferior -
localmente semiárido superior - y el termotipo mesomediterráneo
superior, aunque existen puntos con un termotipo mesomediterráneo
medio, indicado por algunas especies termófilas como
el lentisco (Pistacia lentiscus).
Las Bardenas forman parte del subsector Bardenero,
unidad fitogeográfica centrada en Navarra, caracterizada
por una vegetación singular. Este subsector, con
una aridez atenuada respecto al Monegrino, forma parte del
sector Bardenero-Monegrino, el centro de mayor aridez de
la provincia Aragonesa que se extiende por toda la Depresión
del Ebro.
La vegetación de su territorio es de
carácter estepario y mediterráneo. La singularidad
en el contexto europeo de estos paisajes esteparios se ha
reconocido desde antiguo y ha sido destacada por diversos
autores. En la flora de Bardenas predomina el elemento mediterráneo
iberolevantino, aunque destaca por su particularidad el
elemento estépico, especialmente en la flora de ontinares,
sisallares y espartales.
La vegetación de Bardenas es reflejo
de las condiciones naturales del medio y de los usos del
territorio, antiguos y actuales, por parte del hombre. La
cubierta vegetal que hoy puede contemplarse es la vegetación
actual o real, formada por la vegetación natural
(pastos, matorrales...) y la de origen antrópico
(cultivos, repoblaciones...).
VEGETACIÓN
POTENCIAL
La vegetación potencial en Bardenas,
es decir, el máximo ecológico que se podría
alcanzar si cesara la influencia antrópica, no es
siempre un bosque, como suele suceder en la zona templada
del globo donde se sitúa la Península Ibérica.
Las condiciones edáficas y climáticas hacen
que en buena parte del territorio bardenero el máximo
esperable sea un matorral alto u otras comunidades subseriales.
Bardenas, junto a Monegros, es un espacio muy singular en
este aspecto dentro de la mitad norte peninsular.
Se reconocen tres series de vegetación,
una climatófila y dos edafófilas, cuya distribución
está condicionada por el clima, el contenido del
suelo en agua y sales y la topografía:
A. Serie de los carrascales mesomediterráneos,
secos, basófilos, castellano-aragoneses y castellano-manchegos
(Querceto rotundifoliae S.).
B. Serie edafoxerófila de los coscojares, sabinares
y pinares mesomediterráneos, seco-semiáridos,
basófilos, aragoneses, murciano- manchegos, murciano-almerienses
y setabenses (Rhamno lycioidis-Querceto cocciferae S.)
C. Geoserie halohigrófila de saladares (Agrostio
stoloniferae-Tamaricetum canariensis S.).
Además de las series de vegetación
mencionadas, en torno a las charcas de agua dulce se encuentra
un complejo de comunidades vegetales de carácter
permanente, que se distribuyen en función del gradiente
de humedad, tratadas en el apartado de "Vegetación
actual".
A. Serie de los carrascales (Querceto
rotundifoliae S.).
Es la única serie de vegetación
climatófila en la zona, es decir, instalada en suelos
normales, cuyo balance hídrico está directamente
relacionado con los aportes de la lluvia, carentes de sales
y sin compensación edáfica. De su etapa madura,
un bosque de carrascas (Quercus rotundifolia),
sólo queda el testimonio de las carrascas aisladas
del Plano y la Plana de la Negra y algún pequeño
bosquete en las proximidades de esta última localidad.
En la Negra existen además algunos ejemplares de
quejigo (Quercus faginea) en las umbrías
más frescas, que debían formar parte de este
bosque.
Las principales etapas de sustitución
de la serie se enumeran en la Tabla 1; sin embargo, la mayor
parte del territorio por el que se extiende esta serie está
cultivado, dado que ocupa los mejores suelos, profundos,
bien drenados y sin salinidad. Los coscojares, sabinares,
romerales y lastonares de Brachypodium retusum son las etapas
de sustitución más extendidas.
Esta serie de vegetación se extiende
en Navarra por la mayor parte de la Ribera y bordea el centro
de mayor aridez del Valle del Ebro, por el Somontano aragonés
y las estribaciones del Sistema Ibérico.
B. Serie de los coscojares, sabinares
y pinares (Rhamno-Querceto cocciferae
S.).
La serie de los coscojares es la que ocupa
una mayor extensión de Bardenas. Su etapa madura
presenta aspectos diferentes dependiendo de la especie dominante:
pino carrasco (Pinus halepensis), coscoja (Quercus
coccifera) o sabina negral (Juniperus phoenicea).
Aunque en Bardenas la precipitación supera los 350
mm anuales, existe una gran continentalidad y los suelos
someros y esqueléticos carecen de la capacidad de
retención hídrica necesaria para albergar
un bosque de carrascas. En estas condiciones, los bosques
de pino carrasco o los matorrales altos de coscoja, sabina
o lentisco (Pistacia lentiscus), son el máximo
estructural que puede presentar la vegetación. Al
margen de la especie dominante, suelen presentar una composición
florística similar, por lo que todas estas formaciones
se consideran como variantes de una misma asociación
vegetal. Esta serie se encuentra en las laderas del Plano,
La Negra y de los cabezos de la Blanca, cediendo el terreno
a la serie de los carrascales cuando el suelo se hace más
profundo y a la geoserie de los saladares cuando los suelos
son salinos.
El deslinde del territorio asignable a las series de la
coscoja y la carrasca resulta muy difícil en un área
donde el paisaje vegetal está configurado por las
etapas subseriales que ambas series comparten.
C. Geoserie de saladares (Agrostio-Tamaricetum
canariensis S.).
Los barrancos que configuran la red hidrográfica
de Bardenas se caracterizan por estar secos la mayor parte
del año y por avenar cuencas en las que se acumulan
las sales procedentes de los materiales sedimentarios circundantes.
Estos barrancos y las áreas llanas de La Blanca,
presentan suelos con distintos gradientes de humedad y salinidad
que condicionan la distribución de las comunidades
vegetales que aparecen en estos medios. En algunos casos,
especialmente en los barrancos, puede considerarse que la
etapa climácica en la dinámica de la vegetación
es un bosque de tamarices (Tamarix canariensis),
pero con frecuencia las distintas comunidades pueden ser
consideradas como comunidades permanentes adaptadas a condiciones
del medio muy particulares.
En esta geoserie se integran algunas de las
comunidades más interesantes de Bardenas desde el
punto de vista geobotánico y de la conservación
y son las que confieren buena parte de su singularidad al
territorio.

VEGETACIÓN
ACTUAL
La vegetación actual de Bardenas está
formada por la vegetación natural y por los cultivos
agrícolas; las repoblaciones forestales tienen muy
poca extensión. Bajo el epíteto de "natural"
incluimos todas las formaciones vegetales que no son objeto
de cultivo, agrícola o forestal, por parte del hombre.
La extensión, distribución y
dinámica de estas comunidades está fuertemente
condicionada, además de por los factores abióticos
del medio (suelos, geomorfología, clima...) por la
presión ganadera y las actividades agrícolas.
Las comunidades que componen el paisaje vegetal
bardenero se agrupan en tres grandes tipos atendiendo a
su fisonomía, bosques, matorrales y pastizales. La
extensión superficial de las principales comunidades
queda recogida en la siguiente tabla:
| |
|
|
| |
Tipo
de vegetación |
% |
| |
Pinares |
3,5 |
| |
Tamarizales |
0,5 |
| |
Coscojares |
1,5 |
| |
Romerales |
26,5 |
| |
Matorral
sobre yesos |
0,7 |
| |
Sisallares
y Ontinares |
10,3 |
| |
Lastonares
de Brachypodium retusum |
0,6 |
| |
Espartales |
1,8 |
| |
Saladares |
2 |
| |
Cultivos |
60 |
| |
Suelo
desnudo |
1,7 |
| |
TOTAL: |
100 |
|
(Superficie porcentual
de las principales comunidades vegetales de Bardenas.)
* Adaptado del Estudio Básico
del Plan de Ordenación del Medio Físico de
Bardenas Reales. Instituto del Suelo y Concentración
Parcelaria de Navarra. Gobierno de Navarra (1.988).

FAUNA
Existen numerosas especies de invertebrados
en los diferentes hábitats de este territorio. El
limitado alcance de este Proyecto nos hace destacar los
dos grupos más importantes por factores antropológicos:
- Caracoles, de las doce
especies existentes, destacan tres por su importancia antrópica:
el caracol blanco (Iberus alonensis), la parda
(Otala punctata) y en menor medida la papatierra
(Sphinterochila candidissima) y Xeroplexa blancae
por haber sido descrita por primera vez en Bardenas en 1.984.
Las propuestas de gestión referidas a caracoles vienen
reflejadas en el apartado 3.3.7.
- Cangrejos, representados por cangrejo
rojo (Procambarus clarkii) y cangrejo señal
(Pacifastacus leniusculus), ambas especies introducidas.
Ver apartado de aprovechamientos piscícolas en capítulo
Usos del Suelo.
En cuanto a vertebrados, están representadas
las cinco Clases existentes, que son analizadas a continuación.
PECES. Las ocho especies
presentes se encuentran lógicamente relegadas a algunas
masas de agua de carácter permanente y son: anguila
(Anguilla anguilla); trucha (Salmo trutta fario);
barbo de Graells (Barbus graellsi); carpín
(Carassius auratus); carpa (Cyprinus carpio); madrilla
(Chondrostoma toxostoma); tenca (Tinca tinca)
y perca americana (Micropterus salmoides). Con
la excepción de barbo, madrilla y anguila, el resto
de las especies han sido directa o indirectamente introducidas
por el hombre.
ANFIBIOS. También
ligados a los puntos de agua, han sido detectadas ocho especies.
Los dos Urodelos: tritón jaspeado (Triturus marmoratus)
y tritón palmeado (Triturus helveticus),
no cuentan con citas fiables desde el año 1.981,
por lo que posiblemente se encuentren extinguidos. Respecto
a los Anuros, son bastante abundantes sapo común
(Bufo bufo), sapo corredor (Bufo calamita),
sapo de espuelas (Pelobates cultripes); sapillo
moteado (Pelodytes punctatus) y sobre todo rana
verde (Rana perezi). Por último hay que
destacar la presencia de una especie bastante rara en Navarra
como es el sapillo pintojo común (Discoglossus
galganoi).
REPTILES. Los diversos
estudios realizados en la zona, permiten confirmar la presencia
de diez especies, aunque podrían der doce. En una
balsa y en un pequeño tramo de un barranco, se ha
detectado la presencia de un Quelonio, el galápago
leproso (Mauremys leprosa). Por lo que respecta
a los Saurios, están representados lagarto ocelado
(Lacerta lepida, que la comunidad científica
está estudiando denominar Timon lepidus);
lagartija ibérica (Podarcis hispanica);
lagartija colilarga (Psammodromus algirus); lagartija
cenicienta (Psammodromus hispanicus); eslizón
tridáctilo (Chalcides striatus) y probablemente
eslizón ibérico (Chalcides bedriagai),
que no está confirmado con total certeza. En cuanto
a los Ofidios, encontramos culebra de escalera (Elaphe
scalaris); culebra lisa meridional (Coronella girondica);
culebra bastarda (Malpolon monspessulanus); culebra
viperina (Natrix maura) y posiblemente aunque no
está confirmada, víbora hocicuda (Vipera
latasti).
AVES. Dado que sólo
la comunidad de aves nidificantes en Bardenas supera el
centenar de especies, únicamente van a tratarse aquí
los grupos más sobresalientes o relevantes ambientalmente,
constituídos por las rapaces y las esteparias. Ambas
constituyen comunidades que podemos situar entre las más
ricas y diversas de Europa. También se ofrecerán
datos cuantitativos de sus poblaciones, resultado de los
estudios realizados durante 1.995 y 1.996.
1.- Comunidad de aves rapaces.
Se ha detectado la presencia habitual de veinticuatro especies,
de las que al menos veinte se reproducen en este área,
alcanzando varias de ellas densidades muy importantes.

En función
del uso del hábitat y de los lugares de nidificación,
se pueden distinguir tres grandes grupos: rapaces forestales
(con diez especies, de las que cinco son sedentarias y otras
cinco migradoras); rapaces rupícolas (con ocho especies,
siendo solamente una migradora); rapaces esteparias (seis
especies).
2.- Comunidad de aves esteparias.
La característica más destacable de este grupo
de aves en la Bardena, es que presenta una gran riqueza
y diversidad de especies. Dado que se trata de una comunidad
cada vez más apreciada y mejor conocida, comentaremos
la situación particular de las especies más
importantes y ofreceremos los datos obtenidos en diferentes
estudios realizados en 1.996.
La Avutarda (Otis
tarda) prácticamente se ha extinguido en las
Bardenas, pero tras algunos años de ausencia, el
Plano vuelve a ser visitado por algún individuo.
El hábitat idóneo son las áreas abiertas
con diversidad de sustratos (leguminosas, cereales, pastizales)
El Sisón (Tetrax
tetrax), especie amenazada a nivel mundial, está
bien adaptada a las zonas cultivadas con cereal de secano.
En la Bardena cuenta con una población de diez a
veinte parejas centrada en el Plano.
El Alcaraván
(Burhinus oedicnemus) es abundante en todo el territorio
de la Bardena, distribuyéndose de forma homogénea
y estimándose su población entre doscientas
y trescientas parejas nidificantes. Ocupa todo tipo de sustratos
y especialmente los más despejados, como los labrados.
La Ortega (Pterocles
orientalis) mantiene una población importante
en los cultivos del Plano, la Blanca y la Plana de la Negra.
Está fundamentalmente ligada a los barbechos. Su
población nidificante está comprendida entre
ciento treinta y doscientas parejas.
Respecto a la Ganga
(Pterocles alchata), el principal núcleo poblacional
de Navarra se encuentra en La Bardena (La Blanca, planas
del Rincón del Bu); está muy ligada a barbechos
y eriales. Aunque el censo en la Bardena está comprendido
entre cien y ciento cincuenta parejas, es posible ver concentraciones
mayores, como por ejemplo en el invierno de 1.996, cuando
se pudo observar un bando de más de trescientos individuos.
La Alondra de Dupont
(Chersophilus duponti), está restringida a los
sisallares y ontinares de bajo porte y escasa cobertura
del polígono de tiro, llegando su población
hasta las doscientas cincuenta parejas.
La Terrera marismeña
(Callandrella rufescens), la Alondra común (Alauda
arvensis) y la Collalba gris (Oenanthe oenanthe), aparecen
igualmente ligadas al ontinar-sisallar, matorral de pequeño
porte y cobertura poco densa, pero se extienden por la mayor
parte de La Blanca.
La Cogujada montesina
(Gallerida theklae), la Curruca tomillera (Sylvia conspicillata)
y la Collalba rubia (Oenanthe hispanica) aparecen asociadas
a matorral de mayor porte, como el romeral.
La Terrera común
(Calandrella brachydactyla), la Cogujada común (Galerida
cristata) y el Bisbita campestre (Anthus campestris)
están ampliamente distribuidos, seleccionando eriales
(básicamente ontinares), barbechos y labrados, evitando
las zonas con vegetación densa y de alto porte.
La Collalba negra
(Oenanthe leucura) por su parte, está ligada
a barrancos y laderas pedregosas y su población sobrepasa
con toda seguridad las doscientas parejas nidificantes.
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