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Joaquín Almárcegui Pérez de Ciriza es presidente de la Sociedad Cazadores de Sangüesa. DDNDefensa del binomio cazador-agricultor

10/09/2007¬Artículo de Joaquín Almárcegui Pérez de Ciriza. Presidente de la Sociedad Cazadores de Sangüesa

Defensa del binomio cazador-agricultor

 

Hace unos días se publicó en este medio de comunicación (Diario de Navarra) un escrito en el que Carlos Irujo Beruete, bajo el título de La muerte silenciosa, denunciaba la masacre que a su juicio provocaban las cosechadoras y empacadoras en la fauna silvestre de nuestros campos.

 

Cita a continuación el no cumplimiento de una Resolución por parte de la Planta de Biomasa de Rocaforte, en el cual centra el fundamento de su escrito; yo, como cazador, ni entro ni salgo en este contexto, pero tras haberme informado bien, creo que está ligeramente equivocado. No están ni mucho menos la totalidad de los agricultores en el saco de Biomasa, las máquinas a las que hace referencia en el artículo, si van a 27 kilómetros hora, difícilmente podrán realizar ningún trabajo.La paja es un elemento más de la cosecha de cereal, lo que se traduce en un complemento a los ingresos de herbáceos de los agricultores.

 

No comparto el argumento de que tras las cosechadoras y empacadoras quedan los campos desnudos de vegetación. Los que ya hemos rebasado el listón de los 50 conocimos la época de la siega, y en los campos, tras la siega, el enfajado y el acarreo de los fajos, no quedaba nada más que rastrojo, y más corto que ahora porque la paja se aprovechaba para almacenarla picada en la trilla y su posterior uso como pienso o cama animal. Y había codornices, y muchas, pero menos cazadores, escopetas de dos tiros y munición muy débil, normalmente elaborada en casa.

 

En el supuesto caso de que se hablase con los agricultores, se podría llegar a un consenso económico para dejar unos días más la paja en los campos para la caza de la codorniz (cuestión de cuantificarlo).

 

Ya en el año 1975, se explica en una publicación (Manual del cazador, Editorial de Vecchi, figurando como coautor José M. Mundet): «Que a partir de los años 50, el idílico panorama de abundancia de caza y escasez de cazadores cambia por completo. Aumentan los cazadores porque sube el nivel de vida y mejoran las comunicaciones siendo posible ir de la ciudad al campo con facilidad, las aficiones son contagiosas y personas que en su vida apenas han pisado un bosque, se pertrechan de escopetas y cartuchos y, buenos o malos, se convierten en cazadores; los motivos que influyen en la disminución de la caza son muy variados: aumento de cazadores, abandono de cultivos en muchas zonas que no son óptimas para la maquinaria, con la consiguiente desaparición de alimentos. Abandono en la limpieza de los bosques que facilita la invasión de la maleza y facilidad de incendio, aparición de fertilizantes y otros productos, junto a enfermedades. Mayor efectividad de armas y municiones».

 

No dudamos de los intereses de Adecana hacia sus socios, lo que sí quiero dejar bien claro es que el problema no es de ahora, el problema viene de lejos, y que si bien algunos cotos siguen manteniendo las buenas relaciones que han existido desde siempre con los agricultores, ya que hasta hace bien poco el binomio cazador-agricultor era lógico, otros creen que con pagar la tarjeta de socio al Ayuntamiento o a la Sociedad, ya tienen todos los derechos.

 

No y mil veces no. Los cazadores lo que hacemos es pagar una cuota como socios de una sociedad para poder ejercitar el noble deporte de la caza, pero ello no lleva implícito, ni mucho menos, condicionar a unos profesionales (agricultores) su forma de trabajar, o que hagan dejación de sus ingresos para que nosotros podamos disfrutar de unos días de caza de codorniz (considero totalmente improcedente incluir más especies).

 

No he visto en Navarra (al menos no tengo conocimiento) que los cazadores socios de Cotos Locales (Cotos Públicos) abonen a los propietarios de los terrenos un euro por poder cazar en ellos (al contrario de lo que sucede en Aragón y en otras comunidades autónomas).

 

Estoy de acuerdo en que a los cazadores se les exige una gestión cinegética modélica y sostenible. De acuerdo, para eso están los planes cinegéticos. Y a los agricultores se les exige el cumplimiento de una condicionalidad sin la cual no podrían cobrar las subvenciones; y le aseguro que la cumplen, y por ende, la sostenibilidad de una fauna cinegética que de otra forma no podría subsistir. Y por cierto, los responsables de la permisividad de las, según el autor, malas prácticas y de quienes las regulan, son los mismos que les conceden a ustedes una ayuda anual como asociación.

 

Intentemos limar asperezas entre los dos componentes del binomio e intentemos entre los dos llevar a cabo cosas conjuntas a favor del mejor desarrollo sostenible de la fauna cinegética, que no tiene que estar en contra de la sostenibilidad del sector primario, sino todo lo contrario.

 

Joaquín Almárcegui Pérez de Ciriza es presidente de la Sociedad Cazadores de Sangüesa

 


 



 
     
   
 
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