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19/09/2006 - ACTUALIDAD
El oficio de pastor está cada vez más complicado por falta de gente en el sector
Javier Inchusta se plantea vender todo el rebaño en un futuro próximo
  Javier Inchusta en su entrada por El Paso.

Llevan toda la vida al sol, con frío, calor, viento, lluvia o nieve. Javier Inchusta y José Antonio Ballent, de 66 y 67 años, respectivamente, han vivido el oficio de pastor desde la adolescencia. Ambos llegaron ayer con sus ovejas a Bardenas Reales y los dos coinciden en señalar que esta profesión es muy dura. Incluso, afirman que ven complicado la continuidad del sector por falta de gente.

 

Javier Inchusta Narvaiz tiene 66 años y es natural de Ochagavía. Casado, y padre de dos hijos, ha invertido seis días en desplazar a 725 ovejas desde el valle de Salazar hasta Bardenas Reales. Ayer, entró el primero y dijo que estará unos días pastando en esta zona antes de ir a Ribaforada, donde tiene un hermano.

 

«Esta profesión cada vez está más complicada. Tengo un hijo y una hija. El hijo trabaja en Noáin y no quiere seguir el oficio del padre. Yo, con 66 años, me estoy planteando retirarme y el año que viene es posible que venda todo el rebaño», comentaba el salacenco.

 

Inchusta cree que no podrá estar en Bardenas más de quince días. «El verano ha sido seco y hasta en el puerto se notaba la falta de agua. Pero esta situación se viene produciendo casi todos los años. El campo es imprevisible: o no llueve nada, o nos ahogamos», concretó.

 

José Antonio Ballent Urrutia tiene más suerte a la hora de la descendencia. Su hijo José Antonio, de 36 años, dirigía el rebaño de 1.100 cabezas que llegó a media mañana al término del Truco, cerca del Polígono de Tiro. «La lana no tiene buen precio y nosotros somos el gremio pobre porque el ganado tiene que salir a comer todos los días y, si no estás acostumbrado, esta profesión se hace muy dura», señaló.

 

Ballent traía sus ovejas desde Ochagavía por Remendía, Alcuaz, Lumbier, Aibar, Cáseda y Carcastillo. El camino ha durado seis días, y a sus 67 años había pasado la última noche al raso, tapado con unas mantas para dormir. «Mi hijo ha descansado en la parte trasera de la furgoneta y yo, como soy viejo, ya tengo la piel curtida como el zorro en su madriguera», comentó.

 

El poco pasto que hay tampoco pasó desapercibido para el sexagenario de Ochagavía, que el año pasado se llevó un premio de mil euros por presentar el mejor rebaño a la entrada en Bardenas. «El verano ha sido duro, y la sequía se nota en la Ribera y en la Montaña de Navarra. En las Bardenas estaremos unos días, mientras haya pasto y agua. Luego nos trasladaremos al regadío de Valtierra», concluyó.

 

El 30 de junio de 2007 queda lejos para volver a la montaña.