| |
OTROS
ESPACIOS DE INTERÉS
CABEZOS
Y CORTADOS
Constituyen unos elementos paisajísticos
de primera magnitud, encontrandose dispersos por toda la
Bardena con excepción del Plano y alcanzan su mayor
densidad en La Blanca. En La Blanca Alta podríamos
destacar los cabezos de Chirimendía, Alto de las
Cañas, Punta del Cuervo, Puy Águila y La Gorra
y los cortados de Cornialto y La Estroza en el límite
con El Plano. Del mismo modo, en la Blanca Baja sobresalen
los cabezos de Pisquerra, Angarillones, Rallón, Sanchicorrota,
La Junta, Tres Hemanos, Cortinas y Mesalobar y los cortados
de La Ralla. En la zona de planas escalonadas de transición
entre La Blanca y La Negra, se encuentran los cabezos de
Portal, Chimorra, Cabezo Hermoso, La Nasa, Tres Montes,
Cabezo Gancho, San Antón y Monte Olivete, mientras
que los cortados son más escasos y alcanzan su máximo
exponente en el Rincón del Bú y el Balcón
de Pilatos. Por último y en la zona sur de la Bardena,
cabe destacar los cabezos de El Aguilar y el Fraile, mientras
que los mayores cortados existentes están en los
bordes de la Plana de La Negra, siendo más importantes
los de su parte aragonesa.

Cabezos y cortados son elementos característicos
y diferenciadores del paisaje bardenero, incluso son los
elementos de referencia para muchas personas que ven en
ellos su mayor atractivo. A nivel faunístico, constituyen
un biotopo muy utilizado por gran cantidad de especies,
entre las que deben destacarse las aves rapaces, que encuentran
en ellos adecuados lugares de nidificación, refugio
o reposo.
Entre las afecciones a las que cabezos y cortados
están expuestos, destacan la escalada y las visitas
de turistas que, tanto a pie como en bicicleta o vehículos
motorizados, se realizan de forma incontrolada, con impactos
ambientales importantes en épocas de nidificación.
Otras afecciones están relacionadas con la práctica
de la caza en sus inmediaciones, el sobrepastoreo en las
laderas y el laboreo agrícola en el mismo borde de
la ladera o del cortado.
BARRANCOS
Los barrancos conforman una extensa red de
evacuación natural de aguas de escorrentía,
por lo que ellos mismos están afectados gravemente
por la erosión y constituyen además un elemento
de transporte de los materiales erosionados.
Tal y como ocurre en el caso de los cabezos,
podemos encontrar barrancos por toda la Bardena, con excepción
del Plano. Los parajes de Landazuría y Espartosa
son atravesados por el Barranco de Agua Salada, que nace
en el desagüe de la Acequia de Navarra. La Blanca Alta
contiene varios barrancos importantes, como los de las Cuevas,
Bodegas, Morico Judío, del Águila y el del
Caldero, que son tributarios del Barranco Grande. Este barranco
es el más importante de la Bardena por sus dimensiones
y caudal, ya que drena toda la Bardena Blanca. En su límite
con Arguedas se le denomina Barranco de las Limas y vierte
sus aguas al río Ebro, en término de Tudela.
Además del Barranco Grande, la Blanca Baja alberga
gran cantidad de barrancos importantes, como el del Vedado,
Cortinas, Andarraguía, Valfondo, el del Bú
y el de Tripa Azul. Más al sur, en la zona de planas
escalonadas de transición con La Negra, destaca el
Barranco de Tudela y sus tributarios de la Val de Santa
Catalina, de la Tejera, Alfarillo y La Junquilla. Por último,
al sur de La Negra hay que destacar los barrancos de Valdenovillas,
Torres de Leoz y Modorra.
Los barrancos constituyen otra referencia fundamental
del paisaje bardenero y además constituyen auténticos
refugios para numerosas especies, albergando gran cantidad
de biotopos, desde medios acuáticos con vegetación
palustre, hasta espartales, ontinares, romerales, saladares
y tamarizales, por lo que la biodiversidad es muy elevada.

Los problemas detectados se relacionan con
todos aquellos que incrementan la erosión en sus
cauces y márgenes, la destrucción de vegetación
y las molestias a la fauna. Destacan por ello la circulación
con vehículos motorizados, laboreo agrícola
en sus bordes y sobrepastoreo.
En el mismo sentido, se considera conveniente
y necesario realizar plantaciones o repoblaciones controladas
para luchar contra la erosión, debiéndose
hacer principalmente en las cabeceras de los barrancos y
con especies propias como la tamariz. Así como cualquier
método cuyo objeto sea la lucha contra la erosión,
como el correcto diseño de puentes o badenes en los
caminos que cruzan los barrancos.
Dado su innegable interés educativo
y científico, se permitirán, mediante la conveniente
autorización de la administración competente,
los usos educativos y actividades relacionadas con la investigación
y restauración de restos del patrimonio histórico.
Por el contrario, dada
su alta afección, deberán evitarse los circuitos
deportivos en cualquiera de sus modalidades, realizados
hasta hoy sin control en los lechos de los barrancos.
|
|