| Las
tendencias actuales en el crecimiento y distribución
de la población, la creciente demanda de energía
y recursos naturales, la globalización de la economía
y los efectos de las modalidades de comercio en zonas rurales,
la erosión de las peculiaridades culturales, la centralización
de la información relevante y su difícil acceso
y la propagación desigual de las innovaciones tecnológicas
dibujan, en conjunto, una imagen bastante complicada de
las perspectivas del medio ambiente y el desarrollo en los
próximos años.
La primera reunión intergubernamental
que estudió estos temas fue La Conferencia sobre
la Conservación y el Uso Racional de los Recursos
de la Biosfera de La UNESCO, en 1.968. En esta reunión,
en la que un amplio abanico de científicos y representantes
de todo el mundo mostró su preocupación por
la degradación de los recursos terrestres, se estableció
por primera vez que el uso de los recursos y su conservación
deben ir unidos, como base del desarrollo sostenible. (Este
concepto no aparecería como tal hasta el informe
Nuestro Futuro común, o Informe Brundtland, en 1.984
publicado por la Comisión Mundial del Medio Ambiente
y el Desarrollo, de la ONU en 1.987.)

Algunas de las recomendaciones de la Conferencia
Intergubernamental de expertos sobre la Conservación
y el Uso Racional de los Recursos de la Biosfera, organizada
por la UNESCO, en Septiembre de 1.968 fueron:
- poner en marcha un
programa de investigación sobre el hombre y la biosfera
de carácter interdisciplinario y que tenga en cuenta,
en particular, los problemas de los países en desarrollo.
- realizar esfuerzos
para conservar ejemplos representativos de ecosistemas específicos,
hábitats originales y especies de plantas y animales
domésticos, así como poblaciones relictas
de especies raras o amenazadas.
- preservar áreas
naturales y especies en peligro de extinción.
Esta Conferencia es el origen del Programa
MaB (Man and Biosphere, Hombre y Biosfera) de la UNESCO,
destinado a estudiar las posibilidades de equilibrio entre
conservación y desarrollo económico y social,
y al mantenimiento de los valores culturales. El Programa
MaB proporciona un ámbito de cooperación científica
a nivel mundial, cuyo objetivo es proporcionar la información
necesaria y una formación adecuada para resolver
los problemas prácticos de la gestión de los
recursos.
Para llevar a cabo este objetivo, el programa
establece como imprescindible la participación de
las comunidades locales y de los gestores en los proyectos
de investigación, formación y demostración.
(Plan de Acción para las Reservas de la Biosfera.)
Más tarde se establece el concepto de
Reserva de la Biosfera, que se otorga a aquellos espacios
donde se llevan a cabo estrategias de desarrollo sostenible.
La figura de Reserva de la Biosfera nace como un instrumento
para lograr el propósito de hacer compatibles los
objetivos, aparentemente enfrentados, de conservación
de biodiversidad, fomento del desarrollo socioeconómico
y mantenimiento de los valores culturales asociados. Desde
entonces las Reservas de la Biosfera fueron concebidas como
Lugares para experimentar, perfeccionar, demostrar e implantar
dichos objetivos, formando un conjunto de áreas enlazadas
gracias a un sistema internacional coordinado.
Las Reservas de la Biosfera están diseñadas
para afrontar varios de los desafíos a los que se
enfrenta el Mundo a las puertas del siglo XXI: ¿cómo
conservar la diversidad de plantas, animales y microorganismos
que hacen nuestra “biosfera” habitable?; ¿cómo
mantener ecosistemas naturales saludables, y al mismo tiempo,
satisfacer las necesidades materiales de una población
cada vez más numerosa?; ¿cómo hacer
compatible la conservación de los recursos biológicos
con el uso sostenible de los mismos?
El Programa MaB se integra dentro del Sector
de Ciencias de la UNESCO, y sus actividades se coordinan
a través de Comités Nacionales, los cuales
se organizan a través de redes de colaboración
por países de una misma región geográfica
o se agrupan para formar redes regionales temáticas.
A partir de la Conferencia General de la UNESCO se elige
al Consejo Internacional de Coordinación, cuyo papel
consiste en orientar y supervisar el Programa.
Tras la celebración del Primer Congreso
Internacional sobre las Reservas de la Biosfera, celebrado
en Minsk en 1.983, convocado por la UNESCO y el PNUMA en
cooperación con La FAO y La UICN, el Consejo Internacional
de Coordinación del MaB aprobó, en su octava
reunión, el Plan de Acción para las Reservas
de la Biosfera, que establece entre sus objetivos la proposición
de que estas Reservas han de ser ejemplos de desarrollo
sostenible ligados a la conservación de la zona biogeográfica
a la que pertenecen, destacando al mismo tiempo el papel
de la planificación y de la ordenación de
recursos, creyendo conveniente la necesidad de relacionar
las Reservas de la Biosfera con los proyectos de desarrollo
local y regional, con el fin de asegurar que éstos
contengan los elementos apropiados de protección
y de utilización sostenible de los ecosistemas locales.

La Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo
de Las Naciones Unidas (CNUMAD), que tuvo lugar en Río
de Janeiro en Junio de 1.992 y que se conoce también
como Cumbre de Río, supuso el más importante
acuerdo internacional para potenciar el desarrollo sostenible.
Los delegados de La CNUMAD redactaron y aprobaron
tres documentos:
• La Declaración de Río
sobre Medio Ambiente y Desarrollo: que consta de veintisiete
principios que perfilan los derechos y responsabilidades
de los países para tratar de alcanzar el desarrollo
sostenible y erradicar la pobreza.
• Un conjunto de quince principios para
el aprovechamiento sostenible de los bosques como base para
posteriores negociaciones sobre un acuerdo internacional.
• El Programa 21, un plan exhaustivo
para guiar la acción nacional e internacional hacia
el desarrollo sostenible.
Además se firmaron dos tratados internacionales
que no formaban parte del trabajo preliminar para la CNUMAD
-el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático y el Convenio de La Diversidad Biológica,
que fue ratificado por más de cien países.
Con la firma y aprobación de estos
tratados y convenios internacionales se sentaron las bases
de lo que ahora se entiende por desarrollo sostenible, procurando
una mayor justicia social, además del respeto por
las comunidades rurales y su sabiduría ancestral
en el manejo de los recursos naturales.
La comunidad internacional necesita modelos
válidos que resuman las ideas de la Conferencia de
Río. Tales modelos sólo funcionarán
si recogen las necesidades sociales, culturales, espirituales
y económicas de la sociedad.
“Las Reservas de la Biosfera
constituyen lugares excepcionales para la investigación,
la observación a largo plazo, la formación,
la educación y la sensibilización del público,
permitiendo al mismo tiempo que las comunidades locales
participen plenamente en la conservación y el uso
sostenible de los recursos, por lo que son lugares idóneos
para la aplicación de la Agenda 21”
El Programa MaB establece un modelo de gestión
para las Reservas de la Biosfera en consonancia con los
acuerdos firmados en la Cumbre de Río, dando prioridad
a las siguientes áreas de trabajo:
• La conservación de la biodiversidad.
• La puesta en marcha de Unidades Regionales
de Desarrollo Sostenible.
• La comunicación e información
sobre el medio ambiente.
• La capacitación de las instituciones
para abordar los problemas del medio ambiente y el desarrollo.
• La contribución al Sistema Global
de Observatorios Terrestres.
Dentro de estos modelos, y para llevar a cabo
sus objetivos, el programa pone especial interés
en el mantenimiento de las costumbres y tradiciones de las
comunidades rurales, las cuales han contribuido a la conservación
de los recursos.
En la Conferencia Internacional sobre Reservas
de Biosfera, celebrada en Sevilla (España) en 1.995,
se concluyó que las Reservas proporcionan estos modelos
con el apoyo y la participación de las poblaciones
locales.
La Conferencia elaboró La “Estrategia
de Sevilla” y el “Marco Estatutario de la Red
Mundial”, que fueron apoyados por el Consejo Internacional
de Coordinación del Programa MaB y posteriormente,
aprobados por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre
de 1.995.
En el Marco Estatutario de la Red Mundial
se definen los criterios y el procedimiento de designación
de Reservas de la Biosfera, establece las bases para la
realización de revisiones periódicas cada
diez años y se establecen las directrices para el
funcionamiento de la Red Mundial.
El concepto de Reserva de la Biosfera no ha
dejado de evolucionar desde que se creó su concepto
inicial, incluso se han ideado nuevas formas, como las reservas
en constelación o transfronterizas, y han surgido
importantes innovaciones relacionadas, fundamentalmente,
con su administración. Se han incorporado nuevos
procesos de adopción de decisiones y de solución
de conflictos, y se ha prestado más atención
a la necesidad de utilizar planteamientos regionales.

ESTRUCTURA DEL PROGRAMA MaB
La estructura intergubernamental de la UNESCO
ofrece al MaB la posibilidad de ayudar a los gobiernos nacionales
en la planificación y la ejecución de programas
de investigación y capacitación. Esta interacción
se centra en las necesidades más urgentes de los
países, tal como las definen sus propios científicos
y responsables políticos.
- COMITÉS
NACIONALES
En la actualidad el MaB funciona a través
de ciento cuarenta y cuatro Comités
Nacionales establecidos entre los ciento ochenta y siete
Estados Miembro de la UNESCO.
En cooperación con las Comisiones Nacionales
de la UNESCO, sirve como enlace entre los diferentes ministerios
e instituciones relacionados con el Programa MaB y la UNESCO
(Secretaría del MaB, División de Ciencias
Ecológicas y Oficinas Regionales).
Asegura la participación nacional,
sea como miembro, sea como observador, según el caso,
en las reuniones del Comité Internacional de Coordinación
del MaB,
Pueden formar parte de los Comités
personas independientes representantes de centros de investigación
relevantes, de las universidades, instituciones y ministerios
involucrados. Los Comités Nacionales deben tener
un carácter interdisciplinario y fomentar la participación
adecuada de mujeres y jóvenes científicos.
- EL COMITÉ
ESPAÑOL DEL PROGRAMA MAB
El Comité
Español del Programa MaB, tiene como misión
no tanto establecer relaciones oficiales sino más
bien de carácter no oficial, entre la UNESCO y la
sociedad, desarrollar las actividades del Programa MaB en
España y asegurar la comunicación entre éstas
y el resto del Programa con la Secretaría Internacional.
Por tanto, es responsabilidad suya seleccionar y apoyar
los proyectos nacionales del MaB, promover, recibir y presentar
a los órganos internacionales las solicitudes de
nuevas Reservas de la Biosfera.
El Comité Español del Programa
MaB está vinculado, por un lado, con la Comisión
Española de Cooperación con la UNESCO, dependiente
del Ministerio de Asuntos Exteriores y, por otro, con el
Organismo Autónomo de Parques Nacionales, dependiente
de la Secretaría General del Ministerio de Medio
Ambiente.
ORGANIZACIÓN DEL PROGRAMA MaB:
CONSEJO INTERNACIONAL DE COORDINACIÓN.
Es el órgano rector del Programa MaB.
El Consejo es responsable de dirigir y supervisar la planificación
y puesta en práctica del Programa Hombre y Biosfera,
de estudiar las propuestas relativas al desarrollo y las
modificaciones de este Programa, de recomendar proyectos
científicos de interés, a todos o a un gran
número de países, y de tomar cualquier medida
práctica o científica para que el Programa
tenga éxito.
Está integrado por treinta y cuatro
Estados miembro elegidos por la Conferencia Bianual de la
UNESCO, que rotan cada dos años. Asisten también
a las reuniones bienales del CIC observadores de Estados
no miembro, otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones
no gubernamentales (ONG).
Su consejo de Administración está
formado por un presidente y cinco vicepresidentes. Su presidente
es elegido cada dos años según se decide en
la Asamblea General de la UNESCO.
Los cinco vicepresidentes representan a cada
una de las áreas siguientes: Mundo Árabe;
África negra; Iberoamérica; Canadá,
Estados Unidos y Europa; y Asia.
Los Estados miembro asumirán los gastos
de participación de sus representantes en las sesiones
del Consejo y sus Comités y de los programas internacionales
de observación e investigación recomendados
por el Consejo a los Estados miembro de acuerdo con los
compromisos y obligaciones que cada uno esté dispuesto
a hacer. Los gastos del Consejo y sus órganos subsidiarios
serán financiados desde Fundaciones apropiadas para
este propósito, por la Conferencia General de la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura así como con otros recursos
que puedan ser proporcionados por otras organizaciones del
Sistema de las Naciones Unidas.
SECRETARÍA
La Secretaría del MaB corre a cargo
de la División de Ciencias Ecológicas de la
UNESCO, cuyo personal representa numerosas disciplinas.
En el 2.000 la División cuenta con veintinueve personas
(funcionarios, personal adscrito por los Estados miembro,
expertos asociados y asesores).
PRESUPUESTO
Las administraciones de los países,
tanto locales como regionales o autonómicos y estatales,
financian las actividades locales relacionadas con el MaB.
Además, el MaB se financia principalmente con el
Presupuesto Ordinario de la UNESCO, con el fondo fiduciario
creado por los Estados miembro y con fondos extra presupuestarios
procedentes de fuera de la Organización. El MaB busca
cada vez más sus fondos fuera del Presupuesto Ordinario.

CONEXIONES Y COOPERACIÓN
ENTRE ORGANIZACIONES GUBERNAMENTALES Y NO GUBERNAMENTALES:
Con los principales convenios sobre conservación:
El Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención
sobre Humedales (Ramsar), la Convención sobre el
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y
Fauna Silvestres (CITES), la Convención para la Protección
del Patrimonio Mundial Cultural y Natural.
Con los programas sobre el cambio mundial,
con el ICSU, el SCOPE, la UICB, la UIAMS y el IGBP.
Con el Programa Pueblos y Plantas, con WWF,
y el Royal Botanical Gardens Kew.
Con la Universidad de Columbia, NuevaYork,
a través de su Earth Institute.
Con el Programa de Cooperación Sur-Sur,
con la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS) y la
Universidad de las Naciones Unidas (UNU) mediante fondos
fiduciarios de países donantes.
Con el Premio Sultán de Qabús
para la Preservación del Medio Ambiente, que concede
reconocimiento a las contribuciones sobresalientes en materia
de gestión o conservación del medio ambiente.
El Programa MaB da prioridad a la formación
interdisciplinaria de especialistas en los países
en desarrollo. Entre otras actividades puede citarse:
• La Escuela Regional de postgrado sobre
Gestión Integrada de los Bosques Tropicales (ERAIFT)
en la República Democrática del Congo, con
apoyo del PNUD y varios países africanos.
• Las Cátedras de Ecotecnia que
promueven nuevas metodologías en materia de educación,
formación e investigación que integran La
ecología, la economía, la tecnología
y las ciencias sociales, en colaboración con el Equipo
Cousteau.
• Plan de becas de MaB para jóvenes
científicos de todo el mundo para llevar a cabo actividades
y proyectos de investigación.
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